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Qué hacer cuando el dolor por cáncer no mejora con los medicamentos


Una de las situaciones que más angustia a los pacientes y a sus familias es cuando el dolor persiste a pesar de estar tomando medicamentos.

Es frecuente escuchar frases como:

“Ya está tomando morfina y aún le duele” o

“Cada vez necesita más dosis y no mejora”.

Esto no significa que no haya nada más por hacer. En la mayoría de los casos existen alternativas, pero es importante entender por qué puede ocurrir esto.

El dolor por cáncer no siempre es igual

No todo el dolor responde de la misma manera a los medicamentos.

Existen distintos tipos:

Dolor somático: suele ser localizado, profundo o punzante (por ejemplo, en huesos o músculos).

Dolor visceral: más difuso, profundo, a veces acompañado de náuseas o malestar general.

Dolor neuropático: tipo quemazón, corriente o punzada, a veces con hormigueo o adormecimiento.

Algunos medicamentos funcionan mejor para un tipo de dolor que para otro.

Por eso, cuando el dolor no mejora, muchas veces el problema no es la falta de tratamiento, sino que el tratamiento debe ajustarse.


Razones frecuentes por las que el dolor no mejora

1. El medicamento no es el más adecuado para ese tipo de dolor

Por ejemplo, el dolor neuropático suele necesitar medicamentos específicos además de los analgésicos habituales.

2. La dosis es insuficiente

En pacientes con dolor intenso, las dosis iniciales suelen ser solo el punto de partida.

El ajuste progresivo es una parte normal del tratamiento del dolor.

3. Apareció un dolor nuevo

A veces el dolor cambia:

una caída

una lesión

progresión de la enfermedad

contracturas o inflamación

En estos casos es necesario reevaluar al paciente.

4. Falta de medicación de rescate

El dolor irruptivo (episodios intensos que aparecen de forma súbita) requiere medicación adicional que actúe rápido.

Sin este manejo, el dolor puede parecer mal controlado aunque el tratamiento basal sea adecuado.

5. Factores emocionales o ansiedad

El miedo, la angustia o el insomnio pueden aumentar la percepción del dolor y dificultar el control.

El manejo efectivo del dolor siempre es integral.



Señales de que es momento de una nueva valoración médica

Es recomendable consultar cuando ocurre alguno de estos casos:

El dolor ha aumentado en los últimos días

El paciente necesita cada vez más rescates

El dolor despierta al paciente en la noche

Apareció dolor después de una caída o un golpe

Los medicamentos producen efectos adversos importantes

La familia siente que el manejo actual no está funcionando

Estos cambios suelen indicar que el tratamiento necesita ajustes.


Qué se puede hacer cuando el dolor no mejora?

En muchos casos, el manejo del dolor puede mejorar con:

  • Ajuste de dosis

  • Cambio de medicamentos

  • Combinación de tratamientos

  • Manejo de efectos secundarios

  • Procedimientos para aliviar síntomas

  • Medidas físicas y de posicionamiento


El control del dolor es un proceso dinámico, no una fórmula fija.

La importancia de evaluar al paciente directamente

Aunque algunas orientaciones pueden darse a distancia, cuando el dolor es persistente o complejo suele ser necesario valorar al paciente de forma presencial.

El examen físico, la observación del movimiento, la postura y el entorno aportan información que no siempre es posible obtener por teléfono o mensajes.


Un mensaje importante para las familias

El dolor mal controlado no es algo que deba aceptarse como inevitable.

En la mayoría de los casos existen alternativas y ajustes que pueden mejorar significativamente el bienestar del paciente.



Consultar a tiempo suele evitar crisis más difíciles de manejar.

Si un paciente presenta dolor que no mejora con el tratamiento habitual, una valoración médica oportuna permite ajustar el manejo y recuperar el control de los síntomas, con el objetivo principal de mejorar su calidad de vida.


LEONARDO MEDINA MD

 
 
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